
La verdad es que la Calzada de 10 de Octubre en la Habana dista de sus días gloriosos de antaño, hoy es una amalgama de casas roídas por el tiempo, maltratadas, de fachadas marchitas y sucias por el hollín de los autos que diariamente transitan por ella. Es una regla general desde la famosa Esquina de Teja hasta el corazón de la Víbora o la barriada de Lawton. Pero, como en toda regla hay excepciones, hay momentos donde lo que encuentras te llena de asombro y te motiva a seguir explorando esa ciudad maltratada y marchita. Me atrevería a llamar a esos lugares que aún conservan la frescura de la belleza: oasis donde posar la vista y dejar volar la imaginación, quizás echarla a volar hacia el pasado donde todo resplandecía y todo era nuevo.
Havana’s Calzada de 10 de Octubre has long departed from its days of glory. Today, it presents a landscape of houses worn down by time, neglected, their facades dulled and stained by the soot of constant traffic. This pattern stretches from the iconic Esquina de Teja to the heart of La Víbora and the Lawton district. Yet exceptions remain: places that surprise, that inspire continued exploration of a city marked by decline. These are the oases of beauty, where the gaze can rest and imagination wander—perhaps back to a past when everything shone with novelty.


Ya a lo lejos sus torres gemelas te iban alertando de lo que se encontraría allí estaba fuera de la cotidianidad habanera, algo saldría a relucir en medio de todo lo que se repetía a lo largo de la vía. Y es que la magnanimidad de lo que se anunciaba no te iba a dejar indiferente, a mi no me ha dejado desde que la vi por primera vez, meses después sigo yendo hacia ella para admirar con detenimiento cada detalle, cada relieve, cada pliego, como no logra mimetizarse con el entorno y hace de él algo más asombroso. Cada momento del día regala cosas distintas: la mañana con sus luces suaves regalan una fachada en sombra, plana con fugas de luces entre las columnas y torres; la luz dura del medio día regala un contraste extremo donde se perciben duros relieves y lineas extremadamente marcadas y a la luz de la tarde, esa luz dorada y encantador, nos regala una Parroquia reluciente y brillante en medio del todo haciendo que reviva y aparentemente vuele y se pose.
From a distance, the twin towers signaled a landmark beyond Havana’s routine landscape—something distinct would emerge along the avenue. The scale of what appeared was impossible to ignore; since my first visit, it has remained unforgettable. Months later, I continue to return, studying each detail, each relief, each fold, noting how it stands apart from its environment and elevates it. The experience shifts with the day: in the morning, soft light casts the façade into shadow, punctuated by beams between columns and towers; at noon, harsh sunlight creates sharp contrasts and pronounced reliefs; by late afternoon, golden light transforms the Parish into a luminous centerpiece, seemingly revived and suspended above its surroundings.

Al caminar y alejarse de ella, comienza a mezclarse con los alrededores y aunque aparezcan edificios ruinosos la atención siempre se dirige a ella y la grandeza que adorna ese pedazo de ciudad desde finales de la década de 1940. Y es que su estilo neogótico (aunque nadie sabe de él) encanta y embelesa a los transeúntes que al caminar distraídos y desembocar en aquella pequeña plaza donde se unen las calles Vista Alegre y Buenaventura no le queda otra opción que asombrarse ante tanta majestuosidad. A esas calles tristes las alegra un poco.
Walking away, the structure gradually blends into its surroundings. Despite the presence of decaying buildings, attention inevitably returns to its grandeur, a landmark that has defined this part of Havana since the late 1940s. Its neo-Gothic design—little recognized by most—continues to captivate pedestrians. At the small square where Vista Alegre and Buenaventura intersect, the building’s majesty leaves no one indifferent. Even the somber streets gain a measure of brightness from its presence.


El proceso contemplativo no acababa allí, te alejes por cualquiera de las arterias puedes ver como adorna la ciudad, la la joya de la parroquia orienta al viajero evitando que se extravíe por las calles desgastadas y desconchadas de la barriada de Lawton en la Habana. A lo lejos, desde el mirador de la Avenida Acosta podemos experimentar una vista amplia y panorámica de lo que representa la Parroquia en el Paisaje Urbano de esta parte de la capital. Un oasis de belleza.
The contemplative experience extends beyond the immediate view. Moving along any street, the parish continues to stand out, serving as a landmark that guides travelers through the deteriorated streets of Lawton in Havana. From the vantage point of Avenida Acosta, one can appreciate a wide, panoramic perspective of the Parish’s role in the urban landscape of this sector of the capital. It remains an oasis of beauty.

En la próxima entrega visitaremos el interior de la Parroquia, un lugar envuelto en el silencio y la magia.
Coming up, we’ll explore the Parish’s interior — a space steeped in quietude and a touch of magic.
Detalles Técnicos Cámara:
Canon EOS 80D / Canon EOS 600D
Lente: Sigma Art 18-35mm f/1.8 DC , Helio-44-2 58mm f/2, Canon EF 50mm f/1.4 USM
Trípode: K&F Concept K254C2
Texto traducido por Copilot / Translated by Copilot.
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Es una verdadera lástima con lo linda qué era la Habana