¡Hola, amigos!
Después de visitar el Museo Sacro de Caracas, con la entrada podíamos acceder también a otros lugares de relevancia histórica, como el Palacio Arzobispal de Caracas, así que lo visitamos. Al principio fue un poco incómodo porque este lugar no cuenta con guías y el guardia que nos recibió era nuevo, pero tuvimos la suerte de que apareció uno de los guardias más antiguos y se ofreció a guiarnos.
After visiting the Sacro Museum in Caracas, our ticket also gave us access to other places of historical importance, such as the Archbishop's Palace in Caracas, so we decided to visit it. At first it was a little awkward because this place does not have guides and the guard who welcomed us was new, but we were lucky that one of the older guards appeared and offered to guide us.

La primera parada del recorrido fue en la biblioteca del periodista venezolano Óscar Yanes, considerado uno de los pioneros del periodismo audiovisual del país. En ella se encuentra gran parte de sus libros, porque, aunque no lo crean, tenía muchos más. Me pregunto si llegó a leerlos todos. También preservan su icónico sombrero y una lámpara que atesoraba porque la trajo de un viaje a Egipto; es una belleza.
The first stop on the tour was the library of Venezuelan journalist Óscar Yanes, considered one of the pioneers of audiovisual journalism in the country. It houses a large part of his books because, believe it or not, he had many more. I wonder if he ever read them all. They also preserve his iconic hat and a lamp that he treasured because he brought it back from a trip to Egypt; it is beautiful.


Desde la entrada del palacio nos íbamos encontrando con piezas muy antiguas y, al llegar al centro, hay un jardín precioso que le confiere un toque elegante al lugar. Destacaría que los espacios están muy bien cuidados y limpios. Creo que sería todo un éxito si en algún momento se les ocurriera instalar una cafetería dentro.
From the entrance of the palace, we came across some very old pieces, and when we reached the center, there was a beautiful garden that gave the place an elegant touch. I would highlight that the spaces are very well maintained and clean. I think it would be a great success if they ever decided to install a café inside.
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En el palacio hay varias salas y la primera en la que entramos está dedicada al Dr. José Gregorio Hernández. Allí podrán ver los artículos que utilizaba para realizar sus investigaciones, como su microscopio, su estetoscopio, su medalla, su grado, su pastillero, el banquito que utilizaba para sentarse cuando daba consultas a domicilio, cartas y recetas que escribió. Es impresionante todo lo que conservan. Si no me equivoco, son cosas donadas por su familia.
There are several rooms in the palace, and the first one we enter is dedicated to Dr. José Gregorio Hernández. There you can see the items he used to carry out his research, such as his microscope, his stethoscope, his medal, his degree, his pillbox, the stool he used to sit on when he made house calls, letters, and prescriptions he wrote. It's impressive how much they have preserved. If I'm not mistaken, these items were donated by his family.

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Después pasamos a las salas de arte, que son mis preferidas de todo el palacio. No solo podrán apreciar pinturas, sino también esculturas de artistas venezolanos, que sin ser experta en arte me disfruté un montón, con pinturas que me dejaron absorta por un momento. Estas salas se llaman Jubileo de la Cultura y están divididas por años, desde los 90 hasta el 2010.
Then we moved on to the art galleries, which are my favorite part of the entire palace. Not only can you admire paintings, but also sculptures by Venezuelan artists. Although I am no art expert, I thoroughly enjoyed myself, with paintings that left me spellbound for a moment. These galleries are called Jubileo de la Cultura (Jubilee of Culture) and are divided by year, from the 1990s to 2010.
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El palacio es sencillo, pero cada rincón está cuidado al detalle para hacer del espacio un lugar más ameno, elegante y acogedor, que parece congelado en el tiempo.
The palace is simple, but every corner has been carefully designed to make the space more pleasant, elegant, and welcoming, as if frozen in time.



La última sala es un homenaje a la cultura de los siglos XIX, años 40 y 50. Es la única sala con aire acondicionado, ya que las pinturas que se exhiben aquí son las más antiguas y valiosas del museo. Les recomiendo que vayan con tiempo para poder admirar con detenimiento cada pintura, porque merece la pena sumergirse durante un rato en la historia de cada una. Este palacio es una visita obligada si estás en Caracas.
The last room pays homage to the culture of the 19th century and the 1940s and 1950s. It is the only room with air conditioning, as the paintings on display here are the oldest and most valuable in the museum. I recommend that you go early so that you can admire each painting at length, because it is worth immersing yourself in the history of each one for a while. This palace is a must-see if you are in Caracas.



La traducción está hecha con la app Deepl.
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Portada editada con la app PicsArt

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Agradezco profundamente la oportunidad de explorar el Palacio Arzobispal de Caracas. Este lugar, que inicialmente los recibió con incertidumbre, se transformó en un faro de conocimiento y belleza. Nos recuerda que la verdadera riqueza cultural se encuentra en la disposición a enfrentar lo desconocido y a abrir nuestro corazón a nuevas experiencias.
La biblioteca de Óscar Yanes nos invita a reflexionar sobre el legado de quienes han forjado nuestra identidad. Cada objeto allí, desde sus libros hasta su sombrero, es un símbolo de cómo el conocimiento y la cultura pueden cruzar fronteras, uniendo a las personas en un viaje compartido.
El cuidado de los espacios del palacio, especialmente su jardín, resalta la importancia de preservar la belleza en nuestras vidas. Imaginar una cafetería en este refugio podría ser un paso hacia la creación de un espacio donde las ideas y la amistad florezcan.
La sala dedicada al Dr. José Gregorio Hernández nos conecta con la esencia misma del servicio y la dedicación hacia los demás. Cada objeto, un recordatorio del compromiso que debemos tener con el bienestar de nuestra comunidad.
Las salas de arte, un testimonio de la diversidad creativa de nuestro pueblo, nos invitan a detenernos y contemplar la historia que cada obra narra, recordándonos que cada época tiene su propia voz.
En última instancia, visitar el Palacio Arzobispal es más que un recorrido histórico; es una invitación a reflexionar sobre nuestros valores y nuestro papel en la construcción de una sociedad más justa y empática. Cada rincón guarda una lección, y cada historia nos inspira a ser mejores.