


Hoy quiero compartir con ustedes un pedacito de lo que fue una tarde verdaderamente especial y llena de energía positiva.
Tuvimos la oportunidad de reunirnos en un encuentro deportivo interiglesias, una actividad hermosa donde diferentes comunidades nos juntamos no solo para compartir la fe, sino también para disfrutar del movimiento, la recreación y el sano esparcimiento.
Conversamos un poco sobre algo fundamental y que a veces olvidamos: la salud de nuestro cuerpo. Cuidar de nuestro templo físico a través del deporte, la caminata y la actividad física es una forma de agradecer por la vida y mantenernos con vitalidad.
Entre risas, jugadas improvisadas, partidos emocionantes y charlas amenas, el tiempo pasó volando. Este tipo de espacios nos recuerdan lo importante que es desconectarnos de la rutina, respirar aire puro, estirar las piernas y estrechar lazos con personas que comparten nuestros mismos valores.