Surely because for a long time the Templars were overused in the attribution of certain enigmatic circular or hexagonal temples, considered as a characteristic architectural model for them—a hypothesis also put forward in the 19th century by the architect and restorer of Notre-Dame Cathedral in Paris, Viollet-le-Duc—in recent years, new theories and considerations have emerged that link these models, or at least the main ones in Spain, to an Order, perhaps less relevant and well-known, but certainly also enigmatic and unique: the Order of the Holy Sepulchre.
Today we find ourselves on the outskirts of Segovia, beside that winding road which, in just a few kilometers, leads to the old neighborhood of Zamarramala, and before our astonished eyes, we have the privilege of delighting in one of those charismatic buildings that have generated so much discussion throughout history, attracting voices both for and against its possible Templar origins: the Church of the Vera Cruz.
It is also said that its dodecagonal floor plan and three apses are almost identical to those of the Knights Templar's famous castle of Pelerin in the Holy Land. Furthermore, it contains incomplete paintings depicting figures wearing the red crosses pattée, emblems of martyrdom, on their cloaks. Adding to the mystery, a curious inscription is preserved there, dedicated "to the lost brothers." Similarly, in the church of San Pedro Ad Vincula in Caracena, Soria, fragments of a tombstone indicate that the mortal remains of a knight "of the evil sect" once lay beneath it. This Segovian church, belonging to the Knights of the Order of Malta, the former Hospitallers, since the 14th century, is now generally attributed to the Knights of the Holy Sepulchre, further enhancing its already surprising allure.
Seguramente porque durante mucho tiempo se abusó a la hora de atribuir a los templarios la autoría de ciertos enigmáticos templos de planta circular o hexagonal, considerándolos como un modelo de arquitectura que les caracterizaba, hipótesis, además, aventurada en el siglo XIX por el arquitecto y restaurador de la catedral de Notre-Dame de París, Violet le Duc, de unos años a esta parte, han surgido nuevas teorías y consideraciones, que vinculan dichos modelos o al menos, los principales de España, con una Orden, quizás menos relevante y conocida, pero ciertamente también enigmática y singular: la Orden del Santo Sepulcro.
Hoy nos encontramos a las afueras de Segovia, a la vera de ese camino serpenteante, que, en pocos kilómetros, desemboca en la antigua barriada de Zamarramala y frente a nuestros sorprendidos ojos, tenemos el privilegio de deleitarnos, precisamente, con una de esas carismáticas construcciones que tantos chorros de tinta han vertido a lo largo de la Historia, atrayendo voces a favor y en contra de su posible templarismo: la iglesia de la Vera Cruz.
Se dice, además, de su planta dodecagonal y sus tres ábsides, que es poco menos que idéntica a aquella otra que los caballeros templarios tuvieron en el interior de su famoso castillo de Pelerin, en Tierra Santa, contando, además, con unas incompletas pinturas donde aparecen personajes con las rojas cruces patadas, emblema del martirio, que lucían en su manto y donde se conserva, para acrecentar aún más el misterio, una curiosa inscripción, dedicada ‘a los hermanos que se perdieron’, de la misma manera que en la iglesia soriana de San Pedro Ad Vincula, en Caracena, algunos fragmentos de una losa sepulcral, refieren, que, bajo ella, yacieron un día los restos mortales de un caballero ‘de la secta mala’. Este templo segoviano, perteneciente a los caballeros de la Orden de Malta, los antiguos Hospitalarios, desde el siglo XIV, hoy en día, sin embargo, se tiende a considerar su autoría a los caballeros del Santo Sepulcro, acrecentando su ya de por sí sorprendente fascinación.
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Realmente interesante este templo. En las imágenes se siente una atmósfera de misterio, me imagino como debe ser visitándolo en persona, con los olores y la temperatura propia de esas construcciones.
Saludos
Es un templo, sin duda, singular. Pero aparte, ese edículo central te puedo asegurar que atrae mucho la atención, no sólo porque en la parte superior, frente a un altar, los caballeros velaban armas, sino, que, además, en la parte baja, parece ser que hay personas que sienten algo muy especial, posiblemente porque ese sea el punto donde convergen corrientes subterráneas (las antiguas wouivres o serpientes de los celtas, corrientes telúricas) que actúan de una manera muy determinada sobre las personas. Pero dejando esto aparte, sí, es un lugar muy especial, que desde luego, no deja nunca indiferente a nadie. Saludos cordiales